63 ANIVERSARIO DEL VOTO FEMENINO EN MÉXICO

17, octubre, 2016 / Artículos / Nueva Izquierda

PARIDAD: CALIDAD DEMOCRÁTICA DESDE PRD

Ma. Guadalupe Almaguer Pardo

 

Como cada año, aquí estamos otra vez escribiendo sobre el aniversario del voto de las mujeres en México. El recuento, los logros, los olvidos, el uso político del tema y así un largo cumulo de formatos a conmemorar el 17 de octubre que en 1953 se reconoció este derecho.

En 1917 la “razón” de la negación al derecho se basó en las limitaciones, el “desinterés” de las mujeres y su analfabetismo.  Y  desde 1933 hubo reticencias por temor al “voto conservador” que pudiera contravenir “la fuerza revolucionaria” y esta es una película que se repite y nos coloca como izquierda democrática y progresista del PRD en una situación en done la auto-critica se requiere, por necesaria y oportuna; En 1939  las voces más “revolucionarias” argumentaban que “las fuerzas progresistas no habían hecho un trabajo intenso con las mujeres”  situación que se refleja desde  el Partido Revolucionario de Unificación Nacional, la cual a través de su  Comisión Electoral publica en junio de 1940 el siguiente contenido en un desplegado:

“Mujer mexicana, el gobierno te ha negado derechos políticos porque la imposición sabe que tu no venderías por ningún precio el porvenir de tus hijos {……} porque los diputados entienden muy bien que tu intuición infalible te convierte en enemiga implacable del comunismo que prostituye tu hogar. Tu revancha consistirá en hacer valer tus derechos de mexicana, de mujer, de madre, de esposa, de amante, de hermana, por conducto de los hombres que amas y sobre los que puedes influir, no olvides que tu patriotismo consiste en salvar la dignidad de los ciudadanos de tu familia, haciendo que voten por Almazán” – se refería el conservador Partido Revolucionario de Unificación Nacional a Juan Andrew Almazán, candidato opositor a Ávila Camacho.

La actual derecha, la cúpula de la iglesia católica y los partidos conservadores siguen hoy en el tercer milenio movilizando a sus organizaciones voceras, como el Frente Nacional de la Familia con el mismo discurso hacia las mujeres, hoy en la consigna nacional de “No te metas con mis hijos” como protectora de todo lo que hay en su entorno como esta publicación de 1940, sin reconocerla como ciudadana. A 76 años siguen en la misma imposición de sus valores como únicos y dejando de soslayo los derechos humanos. Es entonces momento para que la fuerza progresista no cometa antiguos errores en la formación de liderazgos de la militancia perredista.

Ahora en los tiempos de la paridad los sesgos siguen estando en la elección y selección de candidatas, las impugnaciones ante salas y el TEPJF en JDC dan evidencia de las inconformidades de las militantes de los partidos políticos ante las imposiciones de los dirigentes desde lo municipal hasta lo federal. Es innegable que la paridad es un logro resultado de luchas y tiempos políticos, y también nos coloca a las mujeres de mi partido ante un desafío: ¿Cómo despatriarcalizar al partido? Y ¿Cómo lograr propuestas de mujeres militantes con liderazgo, particularmente que sean garantes de nuestros derechos en la representación popular y no de la perpetuidad de los intereses ajenos a desarticular en todos los planos los estereotipos de la dicotomía de los géneros? Porque los hombres “dirigentes” se aferran a las imposiciones de mujeres que les garanticen su permanencia y preeminencia en los espacios y la conservación del statu quo. Esa, digámoslo claro, es la razón de las imposiciones mismas que cuando no logran cometido de candidatura y se logra proponer mujeres con liderazgo propio, costó en 2015 y 2016 vidas de mujeres candidatas, incluso a integrantes de su familia.

La paridad entonces exige que la fuerza progresista realice un trabajo intenso con las mujeres desde el PRD a fin de lograr en la paridad una participación de liderazgos de mujeres garantes. Cuyo alcance e impacto en toma de decisiones sea tal que ello logre ir ya construyendo calidad democrática. Es innegable que la participación de feministas en el PRD ha logrado desde su interior avances en igualdad numérica en los espacios y órganos del partido. Así como los derechos obtenidos desde la Constitución General de la Republica y la legislación secundaria. Los logros internos, en las instituciones y en los poderes, dan muestra de esa fuerza feminista desde esta izquierda democrática y progresista en el PRD.  Solo que la paridad numérica en candidaturas horizontal y vertical no lleva a la garantía que compromete la convicción de sujetas de derechos todos.

Siendo feminista de la igualdad, y militante del PRD desde la Nueva izquierda, me sumo a quienes hemos reconocido que la pérdida de la preferencia electoral del 2015 y 2016 es razón del desapego de las cúpulas y dirigencias en el enarbolamiento genuino y razonable de las causas sociales, así como también en el alejamiento con las bases militantes.

No comparto la idea de que el PRD tenga como objetivo político-electoral el “convertir” a las mujeres militantes en feministas. La filosofía, la convicción, suele ser motivo del interés personal, que posteriormente puede o no ingresar a un movimiento social, que por cierto ha sido uno que ha impactado en un cambio social importante en los últimos 30 años.  Soy, sin embargo, una convencida de que la prioridad emergente desde el PRD se debe concentrar en lo que tenemos enfrente, aquí y ahora: La Organización Nacional de las Mujeres, la cual ha avanzado enormemente este 2016 en su instalación en los estados del país. Este proceso de instalación nos ha arrojado, en la mayoría de los casos, una insistencia  de las mujeres a participar para desterrar las prácticas de la imposición de mujeres en espacios internos y en candidaturas. Propongo que aquí deba concentrarse el esfuerzo.

El artículo 3 del Reglamento de la Organización Nacional de las Mujeres del PRD lo contempla: “La organización nacional de las mujeres perredistas se constituye para promover y fortalecer el liderazgo político de las militantes, el trabajo por transformar democráticamente la nación y garantizar los derechos humanos y su empoderamiento para lograr la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres”. Así que, invertir tiempos y esfuerzos en esta organización es el punto de salida para lograr desde la comunidad, lo municipal y estatal estos liderazgos formativos. Que sean estas militantes quienes ocupen ya en calidad los espacios en paridad. Nótese que no estamos proponiendo “que organicemos a las militantes” sino proveer de herramientas organizativas desde lo local. Ocupando recursos del fortalecimiento y empoderamiento político como un mecanismo de co-inversión cuyo resultado se haga evidente en liderazgos de mujeres que ocuparán los espacios desde las regidurías y sindicaturas hasta lo federal. 

En formación de la ciudadanía integral, que va a la par de la igualdad de géneros, pues estos principios no rigen la vida de las mujeres mexicanas, ni obviamente de las militantes del PRD. Esto hace evidente la fragilidad de nuestra democracia y particularmente cuestiona su calidad. Y ello sí es uno de los principales objetivos desde lo partidario.

Fortalecer liderazgo y empoderamiento debe partir por construir ciudadanía integral. En las tres dimensiones clásicas de T. S. Marshall: “la ciudadanía política, la civil y la social”

Erradicar la “violencia política” inicia por rechazar las imposiciones porque transgreden el derecho de ciudadanía a participar en y desde la vida comunitaria incluyendo el derecho por supuesto a ser candidatas. Erradicar la imposición es una convicción a poner en práctica desde la instalación de la Organización Estatal de las mujeres del PRD. Permitir el cauce libre de las mujeres y su convicción por participar. 

La razón de mayor peso que tiene hoy la sociedad y la ciudadanía en su rechazo a los partidos políticos en México, está directamente ligada con el alejamiento de las causas sociales y a la batería de los Derechos Humanos. El alejamiento de las causas y a quienes las enarbolan desde la sociedad y la militancia está intrínsecamente ligada a las imposiciones desde los liderazgos masculinos – patriarcado-. 

Estos liderazgos siguen en las prácticas de “repartirse” los espacios, incluyendo los espacios de la paridad.  Sigue el oprobio de “les toca pagar género” como una maldición de sentencia. Y en esas “pagar género” es colocar ELLOS a las mujeres a su arbitrio y conveniencia. Si en el PRD no erradicamos esas prácticas y se soslaya la necesaria formación del empoderamiento y liderazgo de las militantes, en 2017 y 2018 corremos el riesgo de que se le siga restando importancia al tema, pero además a perder espacios decisorios y hacer de ellos eficiencia y garantía en la construcción de la sociedad igualitaria. Con derechos y libertades.

Reunirnos en la conmemoración del derecho al voto de las mujeres en México, puede servir para la reflexión desde el PRD y la responsabilidad ética y partidaria. Con la permisividad de la crítica y la autocrítica, buscando ser constructoras de una democracia de calidad en la paridad.

 

 Ciudadana39@yahoo.com.mx

 

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