“Exprimamos nuestra memoria” por Jesús Ortega

04, agosto, 2015 / Artículos / Nueva Izquierda

El momento que vivimos resulta pertinente para llevar a cabo un ejercicio de retrospectiva y conocer mejor cómo era nuestro país antes de 1989, y en consecuencia, para saber con mayor objetividad lo que el Partido de la Revolución Democrática, en sus 26 años de existencia, ha aportado a su transformación. El conocimiento preciso de tales aportes contribuirá, estoy seguro, a reencontrarnos con nuevas identidades, a que avancemos en el encuentro de nuevos paradigmas.

Es indispensable recordar el hecho de que el PRD fue la principal fuerza política y social que contribuyó a terminar con el Ancien régime, con el régimen de partido de Estado, el mismo que durante más de 80 años mantuvo un sistema autoritario, de concentración de poder unipersonal, de ausencia de libertades y de cancelación de derechos humanos y constitucionales. No fuimos los únicos contribuyentes para este cambio político, pero nadie podrá, en apego a la verdad, minimizar o ignorar nuestra contribución en este acontecimiento de trascendencia histórica.

Por ello, es que al hacer el examen retrospectivo, se puede despejar la bruma para ver con claridad que el México actual, es, en materia de régimen político, de libertades y de derechos constituidos, sustantivamente diferente al México anterior al surgimiento del PRD.

Veamos lo siguiente sólo por poner algunos ejemplos: ¿hay, ahora, en términos generales, ejercicio de la libertad de expresión? Afirmo que sí. ¿Hay, ahora, igualmente en términos generales, libertad para la manifestación de las ideas, de los pensamientos, de los reclamos, de las exigencias colectivas e individuales? Nadie, en elemental reconocimiento de la realidad que vive el país, podrá decir que no. ¿Hay, en el México actual, ejercicio de la libertad de asociación política? ¿Hay libertad para la crítica? Reafirmo que sí, pero, además, se han construido constitucional y legalmente derechos sociales exigibles y vigencia de derechos humanos dignos de las sociedades más desarrolladas.

Pues bien, antes de 1989 estas libertades y derechos o no existían o se practicaban de manera muy restringida y limitada. El que ahora se puedan ejercer de manera plena no es consecuencia de que nuestro país haya experimentado un fenómeno de darwinismo político y, menos aún, que hayamos vivido una generación espontánea de libertades. ¡Ni una ni otra milagrería extravagante!

En sentido radicalmente diferente, esos cambios son el resultado de la acción política de millones de mujeres y hombres que se identificaron, antes como ahora, con los afanes, objetivos, esfuerzos, acciones, estrategias de nuestro partido.

¿Lo expuesto, anteriormente, significa que se ha experimentado en México un proceso culminado de transición hacia la democracia? Me parece que no se puede llegar a una conclusión absoluta ante esta interrogante, pues aún hay, como en todo proceso de cambio, varias asignaturas pendientes. Pero ¿esto puede conducirnos a compartir la tesis de que nada ha cambiado y de que en consecuencia el proyecto perredista iniciado en 1989 resultó en un fracaso? ¡Insisto que no es acertada tal conclusión!

Los que esto opinan, cometen un error en el análisis que se podría ubicar en que se pierde de vista que los cambios profundos en la sociedad mexicana como en cualquier otra, han sido y seguirán siendo resultado de procesos políticos que incluyen, desde luego, el cambio de normas, de leyes o, incluso, el cambio y la transformación de las instituciones del Estado encargadas de aplicarlas, pero, además y principalmente, la culminación de los procesos políticos de transición deben contemplar la liquidación, o cuando menos el debilitamiento profundo de la hegemonía cultural del viejo régimen autoritario del nacionalismo revolucionario.

A manera de conclusión, podemos afirmar que hay, entonces, hechos objetivos de nuestra historia como partido, los cuales hay que remarcar para que la reforma interna que vamos a llevar a cabo los tome en cuenta para que el PRD continúe, como hasta ahora lo ha hecho, impulsando todos los esfuerzos que conduzcan hacia los nuevos cambios que el país y la gente demandan.

 

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