Mesa II.- México: Propuestas para enfrentar la situación actual.

04, marzo, 2016 / Convención Nacional / Nueva Izquierda

NECESIDAD DE UN NUEVO MODELO DE DESARROLLO ECONÓMICO Y ALTERNATIVAS FRENTE A LA CRISIS

 

I.  La inestabilidad y crisis económica persistente

Los problemas que enfrenta la economía mexicana parten del actual modelo económico que se ha implementado desde hace 30 años en el país, el cual lejos de resolver los desequilibrios macroeconómicos, ha sido factor del estancamiento económico, del crecimiento de la pobreza que ya alcanza a casi la mitad de la población, 53 millones de personas en pobreza, y  de la profundización de la desigualdad social. Es muy significativo que el poder adquisitivo del salario haya perdido un 67% en estas décadas y que México ya se ubica en el país con el salario mínimo más bajo de América Latina, de la OCDE y de buena parte del mundo.

Después de las múltiples crisis que hemos padecido en los años ochenta, en 1995, en 2001 y en 2009, el gobierno mantiene su retórica y sostiene el modelo neoliberal como una verdad absoluta, sin considerar opción ni alternativa alguna.

Lo cierto es que sus postulados se tambalean y que el supuesto manejo eficiente de las variables macroeconómicas que han permitido estabilizar la economía y han evitado que procesos inflacionarios deterioren esa estabilidad, ha fracasado. La deuda interna crece de manera preocupante, rebasando ya el 50% del PIB y la inflación ya es un factor en este 2016, la depreciación del peso es una realidad, al igual que el valor en el mercado de la mezcla mexicana de petróleo, que ya está por debajo de los 19 dólares por barril.  

En este contexto de domino de una concepción rígida de la política económica, los problemas sociales y económicos se agudizan cada vez que algunas de las variables fallan, como es el caso actual de enfrentar una situación adversa internacional.

El gobierno federal se ha escudado en los recientes años en los factores externos para justificar las causas de las crisis,  esto no es  una excusa para evadir su responsabilidad directa de la misma.

La economía mexicana se encuentra en una encrucijada, porque por un lado el modelo neoliberal no ha impulsado el crecimiento sostenido de la economía, y tan sólo ha logrado promediar un crecimiento del 1.9% por año.

Los intentos del gobierno por reactivar el mercado interno, incluso recurriendo al endeudamiento, no han funcionado y no han redundado en la mejora del nivel de ingreso de los trabajadores y trabajadores, lo que ha inhibido, a su vez, el nivel de consumo.

México le exige a la izquierda al menos tres causas innegociables. El primero, el incremento del salario mínimo como respuesta a la emergencia social y económica que vive nuestro país. De acuerdo a las cifras de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social a nivel federal, en los estados que tienen comicios en este 2016, 54% de sus habitantes tienen ingresos menores a dos salarios mínimos. Y hay estados como el propio Zacatecas en donde el porcentaje de gente que gana menos de cuatro mil pesos es del 62 por ciento. Por lo tanto, una agenda impostergable es el incremento del salario mínimo a la línea de los 86 pesos con 33 centavos como se hizo en la Ciudad de México. Es un tema ineludible para el momento que vive el país.

 

En materia de combate a la pobreza y a la desigualdad tenemos que dar un impulso decidido a la reorientación del gasto público. Aunque les parezca una cifra insultante, en la mayoría de los estados que enfrentan comicios este año, se gasta más en la oficina del gobernador o en la política de publicidad del Gobierno del Estado, que en combate a la pobreza. Queremos que los estados gobernados por el PRD sean identificados como los auténticos promotores del desarrollo social y el combate a la pobreza. Por ello, impulsaremos el aumento de los fondos destinados a programas sociales, para pasar de un promedio de 2.7% de los actuales presupuestos, al 10% del total del gasto estatal en un plazo no mayor a tres años. Con este incremento, y una ejecución eficaz, podremos reducir la pobreza a la mitad en menos de una década. Construir verdaderos estados sociales, ésa es nuestra meta.

 

Asimismo, es importante estar al lado de los que más sufren: los pueblos originarios, mujeres y jóvenes. Por ello, es fundamental la promoción de política de empleo y desarrollo para las comunidades con mayor marginación, así como enfrentar con toda la fuerza del Estado, la violencia que sufren mujeres, jóvenes y pueblos originarios en nuestro país. Una auténtica izquierda siempre tiene que estar al lado de los grupos más vulnerables de la población.

 

Las condiciones macroeconómicas actuales de México no han reactivado la demanda agregada, es decir el nivel de la producción de bienes y servicios y por ende no hay crecimiento económico sostenido, el crecimiento desde 1994 ha sido muy errático y la fragilidad de la economía se ha hecho sentir particularmente en tres años uno el de 1995 por causas internas de desequilibrios propios del país (1995) y dos por condiciones externas, uno por caída en el crecimiento de la economía Norteamérica en 2001 y otra por la crisis financiera hipotecaria de EUA en 2009. Esta última sus secuelas se extendieron a todo el mundo globalizado a tal grado que sus efectos todavía se viven en la difícil situación de recuperación del crecimiento económico mundial.

Hay que reconocer que seguimos dependiendo de los ingresos petroleros, de las remesas de los migrantes, de la industria maquiladora y que no ha desarrollado nuestras vocaciones productivas ni ha promovido el mercado interno como factores de desarrollo económico sustentable.

 

Política social, desigualdad y empleo 

La desigualdad en la distribución de los recursos afecta el empleo, la salud, la educación, la seguridad social, la vivienda y el espacio público, dividiendo a la sociedad, segmentándola y ampliando las desigualdades sociales.

En México los niveles altos de desigualdad de distribución del ingreso y el desarrollo del mercado sobre el Estado profundizó la desigualdad social en las últimas décadas, la salud y la educación se tratan ya como mercancías que se negocian en los mercados también se extiende hacia la seguridad social y la vivienda, dejando de lado su sentido social.

La generación de empleos y las condiciones laborales han padecido los efectos de la apertura comercial, la contracción salarial y la disminución de la seguridad social; la precariedad del trabajo con bajos niveles de remuneración y la inestabilidad laboral limitan la capacidad para incorporarlos al desarrollo social acentuando la inequidad social.

El caso de la educación al ser un elemento de integración de la sociedad que además incorpora el desarrollo de nuevas tecnologías productivas y de información, no está siendo ese instrumento que impulse una verdadera integración social y del conocimiento.

Los efectos sociales se han resentido en la aplicación de políticas de ajuste, es decir de reducción del gasto público, y por ende de reducción de las prestaciones sociales en los países donde se aplican dichas medidas; en particular lo vemos ahora en las políticas implementadas en los países de la zona euro, tal es el caso dramático de Grecia. Lo anterior se ha extendido hacia los países menos desarrollados, en una nueva reedición de las políticas contraccionistas del gasto público, frente a la pérdida de recursos públicos a causa de los menores ingresos y a la salida de capitales de los países menos desarrollados. 

México se ha rezagado en sus niveles de ingreso si comparamos los niveles per cápita de algunas economías como es el caso de Corea del Sur, observamos una severa reversión de los niveles de ingreso, ahora Corea del Sur tiene un PIB per cápita dos veces al de México, cuando hace 60 años era al revés, nosotros teníamos el doble del ingreso per cápita que ese país.

Incluso China ha comenzado a alcanzarnos en los niveles per cápita a partir del 2010, situación que muestra como en la distribución del ingreso nos rezagamos cada vez más con respecto a países que antes superábamos.

El resultado es una sociedad con un rezago de ingresos cada vez peor que inhibe el consumo, lo que dificulta el incremento del nivel de la demanda agregada y al mismo tiempo no genera las condiciones propicias para impulsar la inversión productiva.

México requiere disminuir la vulnerabilidad externa y revisar las condiciones del crecimiento económico supeditados a  mantener una estabilidad macroeconómica que solo ha limitado el potencial de crecimiento del país, ello permitiría solventar los problemas externos de mejor manera y elevar sustancialmente los niveles de vida de la población.

El supeditar el control de las variables como la inflación y las tasas de interés al equilibrio macroeconómico y dejar de lado el incremento de la productividad y del crecimiento del producto, no solamente no permite crecer sino que la economía no es capaz de generar las fuentes de trabajo que cada vez más requiere la sociedad mexicana.

El costo social que este fenómeno genera es el de excluir de un mejor nivel de vida a las generaciones futuras, al no dejar que se potencialice la capacidad plena de la economía mexicana y sirva de motor de crecimiento las condiciones internas y no las externas. Ello no niega que las condiciones externas no sean de importancia en un mundo globalizado como el que hoy vivimos, sin embargo no debe ser el único camino, tenemos la capacidad para retomar el verdadero crecimiento económico que realmente impulse el desarrollo económico de México.

Los problemas inmediatos que padecemos se desprenden de las políticas recesivas inducidas, que inhiben el crecimiento económico sustentable, así la profunda crisis estructural se expresa en fenómenos coyunturales que laceran la calidad de vida de la población y amplían la pobreza, tal es el deterioro en los términos de intercambio y pérdida del poder adquisitivo del peso debido a la caída del tipo de cambio, acompañado de la caída del precio internacional del petróleo que acentúa más nuestra vulnerabilidad y fragilidad de las finanzas públicas.

 

Política económica prociclíca dominante

La reacción de las autoridades hacendarias es el expediente clásico del modelo dominante de responder recortando los gastos a fin de ser disciplinados y responsables porque no podemos gastar más de lo que tenemos, acentuando la recesión con ese tipo de medidas.

La depreciación del tipo de cambio que estamos observando no es más que la expresión de la profunda dependencia de los mercados internacionales, en particular con la economía norteamericana que no se ha modificado ni siquiera con el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN). 

Las medidas que se han tomado para contener la caída del tipo de cambio, como la subasta de dólares, son coyunturales la verdadera solución de fondo es contar con una economía que genere sus propios motores de crecimiento que amortigüen esos embates externos.

El Banco de México debe actuar protegiendo los mecanismos de crecimiento económico, pero para ello debe cambiar su visión económica y legal para intervenir propiciando las mejores condiciones de crecimiento del país.

La Secretaria de Hacienda debe actuar considerando la protección de los niveles de ingreso de la población y la preservación de los derechos económicos, el gasto social y el crecimiento económico y no restringir el mismo, debe sostenerse con fuentes propias de generación de recursos contando con áreas estratégicas de seguridad nacional como es el sector energético, auspiciando si las innovaciones tecnológicas de las empresas privadas pero en función de los intereses nacionales y no de las empresas transnacionales.

El país no debe supeditarse a la consecución de equilibrios macroeconómicos eficientistas, al contrario, es indispensable que si bajo un trabajo administrativo abierto transparente y bien llevado se concentre en el fomento de las actividades productivas, ese es el objetivo prioritario para todos los gobiernos de izquierda en todos sus niveles.

Los elevados niveles de endeudamiento deben estar en función de los proyectos productivos y no solamente orientarlos al pago de los intereses, ese es un cambio de criterios en el manejo de la deuda pública.

La acumulación de activos que ejerce el Banco de México para solventar los ataques especulativos al peso y el manejo de la tasa de interés deben estar en concordancia con los de la Secretaria de Hacienda y en general de  toda la actividad económica en la que interviene el gobierno, bajo la prioridad del impulso productivo plenamente sustentable, ahí es donde el cambio de alternativa de modelo económico de desarrollo, desde la izquierda debe prevalecer.

 

II. Estrategias de línea política frente a la situación nacional

En este contexto internacional y nacional de profunda vulnerabilidad económica y social, las experiencias de gobierno que ha tenido y tiene la izquierda deben apuntar al rompimiento del paradigma del desarrollo propuesto por los gobiernos neoliberales.

La izquierda tiene la capacidad y la visión para proponer alternativas viables y sólidas, con un verdadero contenido social de amplia envergadura social y productiva, es indispensable considerar desde la izquierda la necesidad de generar las condiciones productivas con las cuales podremos contar con los recursos económicos para cumplir con las exigencias del gasto social.

Para ello el nuevo modelo debe partir de considerar modificar las condiciones estructurales de la economía mexicana, las cuales se concentraran en el fomento de las actividades productivas que sean el motor de la nueva dinámica productiva, donde el mercado no sea el único estandarte ni las políticas económicas actuales vigentes en todos los niveles de gobierno.

Construir nuevas política públicas que enfaticen elevar la capacidad productiva y orientar todo el aparato administrativo y de organización para impulsar una auténtica política industrial y elevar los indicadores productivos del sector industrial con una visión de sustentabilidad ambiental; es fundamental cambiar las prácticas dominantes en todos los niveles de gobierno, en donde no solo nos centremos en la mera actividad administrativa, debemos priorizar que las actividades productivas son fundamentales para generar riqueza y con ello contar con los ingresos públicos para atender la educación, la salud, la seguridad social y con ello contar con mayores recursos y transferirlos a los grupos más vulnerables de la sociedad.

Potencializar el desarrollo  regional y la planeacion participativa como ejes en el diseño de políticas públicas que propician la participación de la sociedad en su elaboración y reconociendo la diversidad  de desarrollo del país, así como las vocaciones productivas de las regiones.  Asimismo incorporar a los pueblos originários al Progreso  de la nación.

Los gobiernos de izquierda necesitan pensar en los nuevos términos de intervención gubernamental sustentables y responsables en propiciar el crecimiento económico desde las mismas bases de la sociedad que parte en las comunidades, pasando por las localidades, los municipios, los estados y la federación.

La izquierda mexicana debe trascender el discurso clásico de desarrollo y proponer un nuevo federalismo que permita la organización para el desarrollo económico y sustentable desde los nuevos espacios metropolitanos, impulsar las vocaciones locales y regionales, que trascienden las fronteras políticas de las entidades.

No podemos ni debemos dar por sentado que la visión eficientista domine incluso las políticas sociales, focalizando los recursos hacia los que consideran viables, esos recursos deben ser para la mayor parte de la población vulnerable, pero para obtener los recursos necesitamos generar riqueza propia, la cual se dará con el impulso productivo sustentable.

El mercado internacional obliga a tomar acciones en este sentido, no debemos seguir dependiendo de manera escandalosa de los vaivenes de los mercados financieros internacionales, altamente especulativos, profundamente desiguales en el costo social, e indiferentes a las cuestiones reales de la actividad productiva local y regional.

Las políticas públicas y las variables macroeconómicas en el nuevo modelo alternativo de izquierda deben preocuparse por planear productivamente el desarrollo económico y social a mediano y largo plazo, que se traduzca en mejores niveles de vida y no se someta a los intereses de los capitales financieros internacionales ni de las empresas transnacionales.

Debemos como Izquierda, modificar el andamiaje jurídico que da sustento a la visión conservadora del manejo de las finanzas públicas, y desde el ámbito legislativo, debemos proponer nuevas leyes que contemplen cambios profundos en el dominio eficientista, prevaleciente en las leyes propuestas desde los centros económicos y financieros gubernamentales internos e internacionales; que se han estado construyendo a lo largo de treinta años y han moldeado el actual esquema jurídico y legislativo tendiente a fortalecer las acciones conservadoras en materia económica, presupuestal y financiera.

 

Política social incluyente

Ante los rezagos sociales y la insuficiencia de los recursos orientados a paliar los efectos sociales que van aparejados con el aumento de la pobreza, los programas sociales como oportunidades hoy prospera, combate al hambre, 65 y más, entre los más importantes no han erradicado la pobreza extrema. Las carencias sociales como indicador del avance de la política social han aumentado a la par que los niveles de remuneración real no han aumentado.

La política social incluyente debe mejorar el índice de desarrollo humano que maneja el Programa de Desarrollo Humano de la ONU, elevar los niveles de educación, de ingreso, de trabajo y salud, que forman parte del indicador, al nivel de los países más avanzados en su Estado de bienestar.

La política social debe recibir mayores recursos, los mismos deben de provenir de una actividad económica dinámica con el fin de transferir recursos hacia los grupos más vulnerables de la sociedad y que se basen en la capacidad productiva de la sociedad y no someter a la política social a los vaivenes de la inestabilidad económica y financiera.

Garantizar los derechos sociales a la población parte por considerar mejorar los niveles de remuneración de los trabajadores, eliminar la precariedad del trabajo y defender los derechos laborales para acceder a una vida digna.

También incluye superar la visión clientelar y corporativa que los gobiernos de todos los signos han tenido sobre los programas sociales, para sustituirla con una visión de desarrollo económico, de inclusión social, de expansión de la matricula educativa y de la ampliación de los derechos de las personas y de la participación ciudadana en la toma de decisiones fundamentales de las comunidades, municipios, entidades, metrópolis y regiones.

La salud y la educación no solo deben ser de calidad sino ampliarse a toda la población en particular a los excluidos socialmente, a ese segmento de población que se ubica en la pobreza extrema, es decir debe cubrir las carencias sociales además del ingreso y con ello reducir las desigualdades y aumentar las condiciones de superación social y productiva de la sociedad.

El derecho universal a la salud y a la educación, deben de visualizarse no sólo como fórmulas de inclusión social, sino como herramientas fundamentales para el desarrollo, ya que sólo una población sana y vigorosa, podrá impulsar la revolución educativa y tecnológica que requiere México, sobre todo ahora que estamos entrando a la era de desarrollo sin dependencia de la extracción y venta (irresponsable) de los hidrocarburos.

 

III. Propuestas para solventar la crisis recurrente

  1. Impulsar las plataformas de Transparencia y el Sistema Nacional Anticorrupción
  2. Erradicar la visión clientelar y corporativa de los gobiernos, enmascarada en programas sociales
  3. Impulsar una visión integral productiva y social
  4. Incremento general del  salario, que lo haga  digno,   establecido en el  marco constitucional que satisfaga las necesidades básicas de las familias en alimentación, vivienda, salud y educación, con el fin de contrarrestar los efectos recesivos de la crisis internacional, e impulsar la recuperación del poder adquisitivo.
  5. Fomentar la inversión en infraestructura y una auténtica política industrial.
  6. Impulsar una auténtica Banca de Desarrollo que apoye con créditos a los grandes, pero sobre todo a los medianos, pequeños y micro emprendedores.
  7. Impulsar la expansión de la matricula educativa y la calidad de la educación.
  8. Impulsar la vocación científica y tecnológica del país, desde la educación primaria, expandiendo los apoyos y becas para la educación superior, y para la investigación científica de alto nivel.
  9. Abrazar la sustentabilidad como eje del desarrollo y superar la visión extractivista y contaminante de los hidrocarburos.
  10. Dotar de una vivienda digna que asegure una mejor calidad de vida de los grupos de la población que carecen de ese derecho social.
  11. Cambiar el actual sistema de seguridad social que ha privilegiado al sector financiero y ha limitado los derechos de los trabajadores en retiro, por uno que asegure una pensión digna para las trabajadoras y los trabajadores.
  12. Elevar los niveles de empleo y remuneración atendiendo a políticas sociales y económicas para eliminar la precariedad laborar y preservar los derechos de los trabajadores y no someterlos a la lógica del mercado como parece ser la tendencia de las reformas estructurales.
  13. Condicionar la ratificación de los acuerdos internacionales de libre comercio siempre y cuando su eje rector sea la protección del bienestar productivo del país, la generación del empleo y el impulso a la gente en cuanto a capacitación, reconocimiento y movilidad profesional y técnica.
  14. Impulsar el reconocimiento y respeto a todos los grupos de la sociedad como son niñas y niños, adolescentes, personas con discapacidad, adultos mayores, madres solteras, pueblos originarios, migrantes, y la diversidad sexual de sus derechos humanos, sociales, económicos y legales, así como el reconocimiento de las acciones afirmativas y de género.
  15. Implementar  una política de salud pública universal, que dé respuesta inmediata a las necesidades de infraestructura hospitalaria, atención médica a la población, abastos de medicamentos y genere políticas de prevención a enfermedades crónico degenerativas.

 

ACCIONES INMEDIATAS:

 1.- Propiciar el cumplimiento en todos los niveles: partidario, legislativo y de gobierno  del PROGRAMA  DE ACCIÓN de Partido de la Revolución Democrática y el   RESOLUTIVO ESPECIAL SOBRE ACCIONES LEGISLATIVAS Y DE GOBIERNO DE CARÁCTER INMEDIATO, aprobadas en XIV Congreso Nacional Extraordinario del PRD celebrado el 17, 18, 19 y 20 de septiembre de 2015.

2.- Luchar contra la desigualdad en todas sus manifestaciones impulsando un modelo  económico redistributivo del ingreso.

3.- Incrementar el salario al nivel que  cubra las necesidades básicas que establece la Constitución General de la República como un derecho, es decir, debe cubrir las necesidades de  alimentación, vivienda, educación, salud  y seguridad social.

4.- Combatir frontalmente a la corrupción. Nuestros gobernantes,  servidores  públicos y representantes populares, deberán firmar de inmediato la iniciativa 3 de 3, es decir su declaración  patrimonial, su declaración de conflicto de interés y declaración fiscal. Nuestros dirigentes en todos niveles, gobernantes, servidores públicos y representantes populares deberán dar cumplimiento a la Ley General de Transparencia.

5.- Garantizar la seguridad social a jubilados y pensionados, desvinculándola del sector financiero, eliminando los privilegios de los servidores públicos de los niveles más altos que se han beneficiado de ello.

6.- Impulsar de inmediato un programa nacional de generación de empleos.

7.-  Generar medidas de salud pública que contrarresten las epidemias o pandemias que afectan a todos los grupos de la población en el país.

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