OCUPÉMONOS DE MÉXICO

10, noviembre, 2016 / Artículos / Nueva Izquierda

Ma. Guadalupe Almaguer Pardo

ciudadana39@yahoo.com.mx

 

Las razones de los muros siguen siendo ideológicos, el más famoso por las vidas perdidas en la búsquedade una esperanza de unirse a sus familias, es el que dividió a la capital alemana y que se levantó en 1961 en Berlín, separadas por bloques ideológicos de sus gobiernos, el occidental capitalista y el oriental comunista. Planteado entonces como una “necesidad” de separar amenazas fascistas, por la Republica Socialista Democrática Alemana. Derrumbado un 9 de noviembre de 1989 que iónicamente coincide con el “triunfo” de Donald Trump candidato republicano en la contienda histórica de este 8 y 9 de noviembre de 2016 con apenas unos puntos de diferencia ante la  candidata del partido demócrata Hilary Clinton, quien dejo sueños colgados en un impenetrable “techo” de prejuicios que decidieron dar el voto a un candidato republicano cuya campaña estuvo plegada de odios e intolerancias misóginas y racistas particularmente contra el pueblo mexicano.

 

Particularmente por su propuesta de levantar un muro entre las fronteras, ahora no con el argumento de amenaza comunista sino de las irrepetibles conductas con que generalizo a las mujeres y hombres migrantes mexicanos,  una parte de la ciudadanía mexicana entre quienes me cuento, no creemos en el levantamiento de un Muro Fronterizo entre México y los EEUU, pero Donald Trump hizo despliegue de un discurso que en México lo percibimos como odio y en los EEUU la población votante lo percibió como una recuperación de la primera fuerza internacional, una súper  potencia por encima de todos, o sea   “nacionalismo Chovinista” esa falacia basada en que un pueblo se erige por sobre los demás en la totalidad de sus aspectos, ese fue el “sentimiento” que en un lenguaje profusamente difundido en términos  exacerbados “pegó” en una población mayoritaria y votante en la unión americana, y si retomamos la descripción sobre chovinismo que describe Hannah Arendt nos auxilia en la explicación de lo que buscamos comunicar en esta reflexión “El chovinismo es un producto casi natural del concepto de nación en la medida en que proviene directamente de la vieja idea de la misión nacional {…} la misión nacional podría ser interpretada con precisión como la traída de luz a otros pueblos menos afortunados que, por cualquier razón, milagrosamente han sido abandonados por la historia sin una misión nacional. Mientras este concepto de chovinismo no se desarrolló en la ideología y permaneció en el reino bastante vago del orgullo nacional o incluso  nacionalista, con frecuencia causó un alto sentido de responsabilidad por el bienestar de los pueblos atrasados”  es necesario decir que Arendt explicó así el chovinismo en 1945 en “imperialismo, nacionalismo, chovinismo” en su texto The Review of Politics (octubre 1945) donde la “globalización” no reinaba aun, y que obviamente ella explica como “misión nacional” era más bien una idea romántica de superioridad patológica fincada en hacer la diferencia entre las naciones fuertes y otras más débiles, y no por cuestiones “milagrosas” sino abandono e irresponsabilidad de sus gobernantes, que por si no bastará, hoy el gobernante en desventaja invitó al país, al chovinista Trump en plena campaña, la campaña de Trump no se basó en el proteccionismo responsable y “darle luz” a su vecino con un mayor y evidente retraso, él hizo un despliegue de todo lo contrario, en las manifestaciones más perversas y peligrosas del chovinismo; totalitarismo, xenofobia racismo y sexismo.

 

Esa cultura del nacionalismo chovinista es la que se  ha prohijado al ciudadano estadounidense, así ciudadano, pues vimos en esta elección del 8 de noviembre de lo fino del hilo de los derechos políticos de las mujeres en estados unidos que otras mujeres del mundo creímos siempre privilegiadas como provistas de los elementales derechos sobre el propio cuerpo y la ciudadanía electoral, que si bien la tienen, el techo no terminó de quebrarse al resistirse en su mayoría de votar por la que sería la primer mujer presidenta de los EEUU Hilary Clinton, su prevalencia sigue siendo de un chovinismo que permanece y está vivo evidentemente, basado en la preeminencia de la superioridad masculina y blanca, hay quien asegura que la votación se inclinó hacia Donald Trump como una muestra de hartazgo hacia el establishment cuando lo que interpretó es que votó justamente en el rescate de su establishment que les ofrece y asegura ser y volver a ser protagonistas de ese nacionalismo chovinista. Estados unidos sobre un mundo de inferiores, y los más cercanos inferiores son a quienes provienen de su país vecino en desventajas como lo es México. Porque ese regreso al establishment les asegura otro que viene casi siempre de la mano de estos fanatismos y falacias del chovinismo, el statu quo. Que los provee de ese “sentimiento” razonable o no de la superioridad de su raza (blanca y masculina) en su nación. Donald Trump ni ningún  gobierno levantarán Muro fronterizo ni repatriaran a los casi 25 millones de mexicanos y a los casi 50 millones de latinos, y no solamente por cuestiones de hacer sentirles inferiores sino porqué su chovinismo requiere a la vez de supremacía económica y la mano de obra latina sostiene economías nacionales, o sea “discriminación positiva” dirían. Economías que alcanzan para él envió multimillonario hacia sus familias en México y AméricaLatina. 

 

El otro sesgo que se hizo evidente en estas elecciones es que el gobierno de Barak Obama rompió con el congelamiento de relaciones internacionales y económicas con Cuba,  incluso apenas el 22 de octubre, Estados Unidos se abstuvo en la votación de ONU en el tema del embargo hacia la isla, que Washington se “alineara” con Cuba, reiterando la voluntad de su gobierno de mejorar las relaciones, no agrado a los votantes cubanos (donde se encuentran importantes líderes opositores al régimen de Castro) una mayoría en el sur de florida, e hicieron desde su voto un rechazo a estas acciones de Obama por un resentimiento que los cubanos residentes en estados unidos sienten como resabio y odio hacia el gobierno cubano. Es esta otra patología de comportamientos que podrían ser inexplicables para quienes no fueron expulsados y perseguidos por su gobiernoy otros que se fugaron en búsqueda de oportunidades económicas y de libertad. Esas pueden ser consideradas explicaciones superficiales sobre este comportamiento del votante cubano. Pero no por ello irrazonables. 

 

Si estas lecciones de cómo triunfó el candidato del nacionalismo chovinista, agresor y de violento lenguaje prolifero en humillaciones  hacia latinos y mujeres son tomadas con ligerezay nos centramos en  responsabilizar solo a un presidente que como Peña Nieto si se prestó a un juego perverso fraguado por otros personajes de su gabinete y poderes facticos a los que obedece a pie juntillas. Entonces no alcanzaremos a observar la oportunidad que nos ofrecen los resultados electorales de los estados unidos de Norteamérica

 

Es una elección que nos ofrece retos y desafíos que están tan frente a nuestra mirada que pueden perderse por cercanos, evidentes y obvios. Sin embargo los planteare más como una necesidad de exponerlos como una impostergable responsabilidad de quienes nos asumimos aun con todas las críticas, la izquierda que está obligada a reflexionar más allá de la recurrente descalificación a veces oficiosas del populismo irracional y mesiánico. 

He dicho en alguna oportunidad que el PRD debe, está  obligado a marcar la diferencia entre las izquierdas y  las sedicentes izquierdas en México. 

En esta etapa de afiliación estamos en una necesidad de hacer afiliaciones de una ciudadanía a la que debemos informar en qué consiste la izquierda que ofrece el PRD en México. 

 

Desde el CEN irrumpir en un despliegue nacional fijando líneas políticas y de agendas hacia quienes ocupan  los espacios de representación desde el PRD, si ofreciendo el paquete de programas sociales hacia la población más demandante, y particularmente marcar esa diferencia desde los congresos locales, dado que lo que hemos visto hasta hoy son grupos parlamentarios del PRD en abierta complacencia de gobernadores y acuerdos mutuos de sobrevivencias económicas de grupo, no de partido. Ni mucho menos pensando en México. 

 

Dar desde este espacio nacional respuestas prontas y objetivas sobre el diario acontecer de un gobierno federal que pasmosamente esta aferrado en dar salidas de imágenes y declaraciones, un gobierno que no reconoce flagelos, ni ve las desigualdades y cuando las ve solo entrega tarjetas de despensas desde programas tan cuestionados como Prospera, no hay más resultados que dos y medio millones de pobres más.   Al CEN del PRD se le pierde, que debemos ser y actuar como oposición propositiva, firme y contundente. 

 

Hacer la diferencia entre las izquierdas y otros populismos o derechas. Es atravesarnos en un camino de costumbres de hacer política al mismo estilo del partido en el gobierno, cuando el reto es hacer la diferencia de esa forma de hacer política desde las necesidades, observando las desigualdades sociales, ahí están frente a nosotras y nosotros los millones de pobres acostumbrados al voto a cambio de tarjetas y despensas, que solo resolverán la emergencia alimentaria de cuatro días, no hemos enfrentado ni con propuestas a las llamadas brechas de desigualdad en el acceso al paquete de derechos de salud, de trabajo, de salarios remunerados fuera del mínimo. Solo vemos imágenes en redes sociales desde las cámaras en la ciudad de México, y cuando se visita a los estados se sigue la misma dinámica de la visita relámpago solo en la necesidad de la imagen para las redes sociales. No se monitorean los resultados en los estados y municipios en la obligatoriedad del cumplimiento de las agendas legislativas ni el paquete de derechos sociales. Decirlo, escribirlo y hacerlo público es una necesidad desde la crítica y la autocrítica, no hacerlo es sucumbir ante el cumulo de la autocomplacencia de grupo y de partido. 

 

Y por último, una de las cuestiones y temas en que debemos marcar las diferencias entre esas izquierdas es exponer sin tapujos y rompiendo el esquema de lo aprendido sobre lo “políticamente correcto” es el tema de las libertades, de las causas sobre las diferencias sexuales y su diversidad, sus derechos humanos y por supuesto el derecho a decidir de las mujeres desde su propio cuerpo. Y esto tiene que ver intrínsecamente con el cumplimiento de la garantía del estado laico. Hoy más que en ningún otro momento, el PRD todo y particularmente su dirigencia y representación en las cámaras y legislaturas locales debe exigir estado laico. Ahora lo propio al hacer actividades partidarias y desde cualquier espacio de representación se debe ser entonces “políticamente incorrecto” dado que el entender de lo correcto presume y asume omisión, silencio y simulación. Lo que marca las diferencias entre la diada de la derecha y la izquierda es el tema de las libertades. No se es liberal solo por estar a favor de la liberación de los mercados, en el imperante del neoliberalismo y la globalización. Y dejo intencionalmente la globalización en este colofón, porque aparentemente la globalización aplastaría al nacionalismo chovinista, que no se reduce hoy a las acciones de persecución y de desprecio hacia una nación vecina, sino que traslada esos temores en otros temas como el arrebato de las garantías de derechos ya logrados, el progresismo de derechos está  siendo hoy un tema a discutir aun en espacios territoriales como la Ciudad de México. ¿Acaso no está  la derecha fundamentalista proponiendo regresiones en derechos ya obtenidos como ILE y matrimonios igualitarios en la Constituyente de la Ciudad de México? 

 

Entonces nos falta demasiado, y nos falta porque no se prioriza a la sociedad ni ciudadanía, se prioriza el confort personal y la insaciable búsqueda de la permanencia en los espacios que asegure asuntos de abastos personales y otras “cuestiones”  que considero  absolutas frivolidades

 

Esta necesidad de compartir la reflexión obedece también, cuando  esta mañana de 9 de noviembre de 2016, encuentro en redes sociales una superficialidad que nos ofrece serenidad y complacencia ante las elecciones en los estados unidos de Norteamérica de nuestros personajes” de la dirigencia nacional del PRD, esta lejanía de sentires en relación a nuestros connacionales en los estados unidos de Norteamérica y su incertidumbre, obedece a las visiones y las prioridades de cada quien, y particularmente da muestra de que nos faltan anteojos para observar y colocarnos en el lugar del otro, de la otra que vive situaciones de desventaja en suficientes sentidos. Lo hemos escuchado y repetido; primero México, luego el PRD y por último el grupo político, hasta la saciedad lo podemos repetir y hasta publicar. Sin los hechos no hay nada. 

 

 

 

 

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