“Por qué renovación total en el PRD” por Guadalupe Almaguer

18, noviembre, 2015 / Artículos / Nueva Izquierda

Este 7 de junio de 2015 la ciudadanía nos envió un mensaje, sobre el cual tenemos que tomar medidas de emergencia y de suma importancia. No hacerlo nos colocará en una situación seria de sobrevivencia y nos colocará también, como la opción o no  (de la ciudadanía) en las elecciones de 2016, 2017 y por supuesto en el 2018.

En el PRD creímos (y con eso crecimos) que el trabajo partidario se desarrollaba a partir de posiciones ideológicas de los pensamientos de los principales fundadores, incluyendo formatos al funcionamiento interno. El reto primero es entender cuál es el mensaje enviado y accionar un trabajo partidario partiendo de las actuales exigencias sociales cotidianas y las nuevas estructuras de la ciudadanía; el mensaje dice que no  logramos  una vinculación entre la sociedad y el partido (esto incluye todas sus representaciones, no solamente la presidencia y la secretaria general) dicha  sociedad que hoy tiene nuevas demandas y causas, también nos exige nuevas formas de relacionarnos con ella de forma integral y con las especificidades de cada grupo social, accionar los procesos de representación y consolidación democrática, pues las expresiones y movilizaciones sociales expresan cada día con mayor insistencia nuestra desvinculación y rechazan los  sistemas tradicionales que  como partido político, hemos adoptado.

Por lo que ahora  el PRD debe revisar   los formatos al  integrar al secretariado restante, mismos que deberán “garantizar” establecer y actuar con nuevas pautas de representación, independientemente del nombre y tarea de cada secretaria del CEN, el vínculo debe ser de gran impacto que no solamente logre identidad entre sociedad y partido, sino que en ello se debe ver reflejada una forma nueva y fresca de comunicación, y no solo publicidad tradicional que refleja la retahíla de “eventos” por cierto de autoconsumo, de  no hacerlo el partido no solamente perderá protagonismo social sino con ello preferencia electoral.

Ahora no solamente se refleja una inocultable crisis de los partidos políticos, del cual el PRD no se escapa, particularmente es de él de quien nos ocupamos,  esta particular se da por el hecho de no representar las causas sociales prioritarias, en cuya gama ahora existen nuevas causas que tampoco hemos atendido, el PRD por tanto requiere de integrantes  que preferentemente emanen de los movimientos  y organizaciones sociales en toda su bastedad y variedad, pues ello les hace conocedoras y conocedores de cuáles son las causas principales y secundarias, y cuáles son las pautas a seguir para lograr una intrínseca y genuina vinculación con la sociedad organizada o no.

A fin de hacer más evidente una de las causas de la crisis de los partidos políticos, diremos primero que su caracterización más simple; son agrupaciones  de interés, o sea son la forma de  representación de la ciudadanía, sin embargo, los cambios observados en los últimos años, tanto en la sociedad como en los partidos políticos, llevan a cuestionar su eficacia y legitimidad en la representación de la ciudadanía.

Por su tipología el PRD ha “crecido” con dos variantes (entre dos variantes) su modelo originario (cómo se formó el partido) y su grado de institucionalización. El arraigo de la generación que lo formó, que por una parte migró de otra parte proveniente del nacionalismo revolucionario y otra proveniente de una enorme diversidad de actores cuyo origen proviene desde la “guerrilla clandestina” hasta los movimientos urbano populares, (academia, campesinos, feminismos de primera ola, entre otros)   esta amalgama ideológica y de formatos organizativos  en su accionar, frente a un régimen autoritario, está tan enraizado aún en el PRD que es también un ingrediente de su búsqueda de identidad y que esto  debe incluirse como una  razón más de la crisis partidaria. Hay aún quienes se resisten a concebir un partido del siglo XXI, cuyos formatos y causales no pueden ser más las mismas que las de hace 26 años, frente a una sociedad más crítica y una ciudadanía que incluso busca representaciones fuera de los partidos políticos, insistir en que el PRD debe sostener formatos desde su origen, con métodos de comunicación de hace 26 años, es lo mismo a permanecer encapsulados en el tiempo.

La transformación y actualización del PRD incluyen abandonar el modo de ver a los perfiles y  analizar detalladamente los  que  requiere el partido en esta segunda década del tercer milenio. El PRD logrará “espacio” y electorado vivo y actuante, no solo cuando alcance “madurez institucional”, sino cuando “envíe” mensajes resultado de sus acciones y particularmente con representación en sus órganos de dirección que garanticen “airear” y activar las causas sociales actuales. El PRD debe actuar rompiendo con la rigidez en pensamiento y estructura interna que le dio origen, reconocerlo es iniciar la evolución.

Ha sido evidente que el PRD quedó “marcado” por una predominancia ideal y de formato en el “estilo” de elegir a sus estructuras, en la cual ha predominado la subordinación a personas, ni siquiera a corrientes de pensamiento, vivimos por más de dos décadas formateados por caudillismos y mesiánicas figuras, que aún en ausencia hay quienes insisten en seguir con esas enseñanzas “fallidas” (para la democracia interna y externa) de impulsar obediencias a personas y no a causas sociales. Nuestra obligación de cambio (también) se origina por la razón externa de la competencia electoral,  cuyos   resultados radican en haber seguido formatos obsoletos en la segunda década del  siglo XXI, o sea no se ha “comprendido” que estamos en 2015.

Las alianzas estratégicas y los recursos públicos, por muy bien diseñados y correctamente distribuidos, no son  suficientes para consolidarse entre la ciudadanía. Por tanto, estamos por convicción obligados al cambio estructural y sus formas de relacionarnos con la sociedad. Reconstruir un partido que la sociedad sienta suyo.

Por cierto, los estudios sociales y encuestas reflejan que a la sociedad no le interesa una agenda ideológica, lo que sí es una vital demanda es encontrar en los partidos agendas que reflejen sus intereses, causas y la defensa de éstas, un partido moderno es el que actúa en el contexto en el que está inserto, sin perder de vista la importancia como intermediadores entre los dos actores (sociedad civil y gobierno) en el análisis, la crítica, la oposición razonable (sistémica), proposición e implementación de políticas públicas.

Con lo anteriormente expuesto,  expreso  lo que para el PRD en esta emergencia de cambio, le es impostergable, sin dejar de soslayo en que se puede caer en la tentación (al momento de la asignación en la renovación del CEN y sus órganos) de nombrar cuadros políticos designados desde la subordinación, dependiendo de lo que buscamos o no transformar o generar, sería una mutación de la estructura de representación.  Lo  impostergable es asumir la responsabilidad que implica cambiar los formatos de designar a las personas integrantes del CEN que sean y garanticen ser factores de cambios, no hacerlo, llevaría a una seria disminución del interés ciudadano y social por nuestro partido, pues les ofreceremos más de los  mismos “perfiles” desarraigados de la sociedad y sus organizaciones. Por lo tanto, en el reordenamiento y reestructuración interno no debe proceder con los mismos actores, sino de quienes garanticen operar una ruptura con un “órden” del que provienen los viejos formatos de asignar y articular. Las y los nuevos integrantes deben ser quienes se conviertan en agentes fundadores de una nueva estructura partidaria intrínsecamente articulados con las organizaciones sociales en toda su diversidad.

Por supuesto que se renueva el entusiasmo con Agustín Basave Benítez quien su primer punto a favor es definirse como un social demócrata de izquierda y la inmejorable presencia de fortaleza, experiencia y conocedora del PRD, nuestra compañera Beatriz Mojica Morga, solo que como ya se ha dicho  y escrito ninguna persona cambia una situación que había sido cómoda para algunos pero insuficiente para la sociedad. Por ello, la propuesta de renovación total de la integración del Comité Nacional con la adyacente de un formato que rompa con las tradicionales maneras de asignar.

Por ultimo, diré por ser necesario y oportuno,  nadie puede arrogarse la preponderancia de su permanencia al ostentar “ser indispensable”, faltaba más. Lo preponderante es abonar, construir un PRD en el que la sociedad crea y sea de su preferencia, al ser reflejo de lo que esta sociedad representa.

 

 

 

 

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