Propuesta para una Estrategia de la izquierda progresista, democrática, libertaria para las elecciones generales del 2018.

03, abril, 2017 / Comunicados de prensa / Nueva Izquierda

Introducción

Berlín, año de 1989. Azorados, veíamos las dramáticas escenas en donde miles de personas, jóvenes especialmente, daban golpes de pico y mazo al muro que dividía, espacial y políticamente a Europa.  Se derrumbaba el muro y con él, se derrumbaba el modelo socialista que pretendió construir el nuevo mundo, la nueva sociedad. Ese modelo de socialismo, el mismo al que muchos hombres y mujeres de todo el orbe entregaron su vida se desplomó, porque lejos estaba de reflejar a la nueva sociedad, y más lejos aún de representar los ideales de igualdad, libertad, fraternidad que simbolizaron, desde la revolución francesa, a la izquierda.  Parecía que el desplome del muro estalinista, significaría el desplome de la izquierda en Europa, y desde ahí, al resto del planeta. ¡Ha triunfado el capitalismo, se ha terminado la historia, decían!  

Pero no fue así: No se terminó la historia y menos todavía se terminaron los afanes libertarios y justicieros de millones de hombres y mujeres en el mundo. Por el contrario, las izquierdas continuaron en la brega, en la lucha, en todos los frentes, en todos los países, y desde luego, también en México. Tan es así, que cuando parecía que se esfumaba la utopía para muchos mexicanos, hombres y mujeres, en esos mismos días del año del 89,  en nuestro País,  las izquierdas comunistas y socialistas, los grupos nacionalistas los demócratas liberales, los liberales y los miles y miles de ciudadanos y ciudadanas sin partido,  se juntaban y parían al PRD, al partido más numeroso, más fuerte, más sólido,  y sobre todo, más influyente en la realización de los cambios democráticos, políticos y sociales progresistas que ha experimentado nuestro país en los últimos cincuenta años. 

En la formación del PRD, la ortodoxia revolucionaria del viejo socialismo, se vio enriquecida y superada por la innovación, la frescura, la inventiva creadora y la actitud constructiva y reformadora que enarbolaron los dirigentes del Partido Mexicano Socialista (PMS) y los de la corriente democrática del PRI.

Y salimos a las calles y encabezamos protestas; enarbolamos causas e hicimos las reformas democráticas, sociales, libertarias más importantes, y en poco tiempo, el PRD, se convirtió en la fuerza política más importante del país.

Nuestra presencia alcanzaba todo el territorio nacional; triunfamos en las elecciones y gobernamos cientos de alcaldías, varias gubernaturas, la jefatura de gobierno del DF; ganamos la presidencia de la república, aunque no accedimos a ella en causa de fraudes electorales.

Pero sucedió que conforme aumentaba nuestra fuerza, aumentaba nuestra arrogancia. Y comenzamos a padecer de los síntomas del extravío, pues perdimos de vista las razones verdaderas de la creación del PRD. Unos, supusieron que la única razón de existencia de nuestro partido lo era la conquista de la presidencia de la república, y entonces nuestro programa se redujo a que alguien del PRD habitara en Los Pinos; otros, concluyeron que ni siquiera la presidencia era nuestro objetivo, y lo que importaba era ganar senadurías y diputaciones, o presidencias municipales, o regidurías…o tan solo cargos en las instancias directivas del partido,  y aun otros más,  concluyeron que la razón de existencia del partido era… el partido mismo.

Así, entramos en una espiral de repetirnos, repetirnos y repetirnos… hasta que nuestras ideas—en algún tiempo innovadoras—se volvieron anacrónicas, obsoletas; nos repetimos y repetimos hasta que nuestra acción política se volvió rutina, costumbre, y por ello mismo estéril, impotente e incapaz de convencer a la ciudadanía, y menos aún de tener fuerza y capacidad para reformar, para transformar al Estado y la Nación. Nos repetimos en nuestros errores hasta hacernos parte del statu quo, de ese que durante décadas la izquierda y el PRD quisimos terminar.

Es duro decirlo, pero del reconocimiento de esta realidad, se desprende nuestro gran desafío.  “Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos” dice Eduardo Galeano, y, por lo tanto: Solo seguiremos siendo si cambiamos.

En estos días, los del año 2017, pasamos por momentos complejos; tan difíciles como los que antes ha pasado la izquierda en el mundo y desde luego en México. Pero esos problemas son superables en la medida en que, de nueva cuenta, como le hicimos en 1989, podamos rebasar las ortodoxias, las inercias, las costumbres, las rutinas y especialmente, las desviaciones que nos alejaron del objetivo verdadero de nuestro partido, esto es: la transformación del País para construir una sociedad de mayor justicia, igualdad, libertad, bienestar para todas y todos.

 

Nos hemos debilitado, pero el partido tiene vigencia, y seguirá siendo decisorio en la redefinición de las estructuras del poder político en México. Seremos los perredistas—como lo hemos sido antes—una de las fuerzas más influyentes en la larga lucha por la construcción del Estado Democrático, Social y de Derecho.           

De los escenarios globales y los de nuestro país

Analicemos entonces, con una nueva perspectiva, los elementos más significativos que acontecen en el mundo.

1.- El Brexit no fue, como afirmaron e insistieron los laboristas británicos—y como lo afirmaron casi todas las agencias noticiosas del mundo—un “descuido” de los electores; no fue un simple desliz que se podría corregir—insistían los políticos laboristas—en apenas unos meses. No fue así, y en realidad, la decisión de los ciudadanos británicos durante el plebiscito fue ponderada y además expresada con determinación ¡votaron para salirse de la Unión Europea!

Ahora, después de varios meses—y en sentido diferente a los deseos de algunos líderes europeos—los actuales gobernantes conservadores en la Gran Bretaña, mantienen sin titubeos, la decisión de divorciarse de la UE.  

2.- Lo que sucede ahora en Rusia, con el gobierno en manos del presidente Putin, no es pasajero; es con realismo, la expresión objetiva de los sectores mayoritarios de ese País, que admiten y aceptan una concepción autoritaria en el ejercicio del poder político. Putin,  crece en popularidad  y las y los ciudadanos en general lo observan como una respuesta eficaz para enfrentar los grandes problemas  que se viven en aquella nación;  pero quizás lo más importante en ese poderoso País, es que las grandes masas populares, ven en Putin,  al personaje duro, firme, autoritario que retornará a la Gran Rusia al selecto club de las potencias que deciden sobre el presente y futuro del mundo; club del cual desde 1989 ( precisamente desde la caída del muro de Berlín) había sido expulsado.  

3.- La creciente popularidad de personajes de corte ultraconservador en Rumania, Albania, Hungría, Bulgaria, Austria, Polonia, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y hasta en la propia Alemania, da cuenta de un cambio, extraordinariamente notable en la política europea, y desde el cual, los ultra nacionalismos adquieren tanta importancia como relevancia tuvieron—para desgracia de la humanidad—en los años inmediatamente siguientes a la gran depresión de los 30, s del siglo pasado.

4.- Parecía que después de la tragedia humanitaria que significaron las guerras mundiales, los nacionalistas extremistas y los fascistas se encontraban arrinconados en los túneles oscuros situados bajo los puentes de los ríos que surcan a la Europa central, o en los bares recurridos por los skinheads, o en el mejor de los casos… en los libros de historia.

Pues ya vemos que no es así: Los espacios que eran apenas reductos de los fanáticos de la extrema derecha, se han extendido a tal grado, que en muchos países cubren regiones completas y se han convertido en fuerzas políticas de masas de gran influencia en el acontecer de sus países, y en no pocos casos, en liderazgos y partidos gobernantes. El neofascismo y los ultras nacionalistas están desafiando al statu quo europeo que fue dominante durante la segunda mitad del siglo XX, y que consistía, básicamente, en la presencia fuerte del Estado de bienestar keynesiano y en un sistema político de alternancia en el gobierno, generalmente entre los partidos social demócratas y liberales conservadores.

El resurgimiento de los nacionalismos xenófobos en muchos países de Europa; la formación de grandes ejércitos teocráticos en Asia menor y norte de África, y el crecimiento del racismo en los cinco continentes, son parte de una nueva realidad mundial que significa una amenaza para la humanidad.  

5.- Pero si después de observar los acontecimientos en Europa,  y de poner atención en lo que sucede en el horror de las guerras político-religiosas en Siria, Libia, Egipto, Irak, Irán, y otros países del oriente medio; pero si aun después de los crecientes conflictos étnico-religiosos en el norte y noroeste  de África; si después de lo que sucede en Filipinas con el ascenso al poder del ultra conservador Duterte, el mismo presidente que dice que matará tantos adictos a estupefacientes como judíos mató Hitler; si después de todo lo anterior, alguien, quien fuese, aun alberga dudas acerca del grave retroceso político que experimenta el mundo,  entonces,  el triunfo de Donald Trump en Los Estados Unidos,  las despejara en lo inmediato. 

6.- El inesperado resultado de la elección presidencial en los Estados Unidos con la victoria de Donald Trump acompañado del brazo por la extrema derecha estadounidense, no es un evento fugaz; es, en sentido diferente, testimonio fidedigno de un perturbador crecimiento de los fanatismos religiosos, de los extremismos nacionalistas, de la xenofobia, el racismo, el integrismo entre una parte muy importante de la población estadounidense.

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Propuesta para una estrategia de la izquierda progresista democrática y libertaria 2018

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